Cuando llueve, llueve todo lo que puede.
Desde una leve llovizna hasta un huracán.
Y no hay mucho que se pueda hacer:
Calles se inundan, puentes se caen, ramas se resquebrajan, se arruinan peinados, zapatos, bodas, partidos de fútbol, planes;
uno queda a la deriva, forzado a improvisar, y a veces de lo inesperado pueden surgir las cosas más lindas.
¿No es hermosa la lluvia?
Viene, hace y deshace,
libre, impetuosa y serena.
Podemos tener la certeza de su llegada, y sin embargo ignorar cómo vendrá, en qué momento aparecerá, y qué haremos al respecto.
Así vienes a mi vida justo ahora.
Te espero con gusto, pero mi estómago está vuelto loco.
El corazón aguarda como un diente de león que en cualquier momento se irá volando en mil partes.
Y la mente no deja de dar vueltas, de susurrarme cosas al oído.
Quisiera correr a abrazarte cuando te vea llegar, y en el calor de ese abrazo esfumarme como el rocío al sol, desaparecer para no verte, y que no me veas, y que no te estorbe y me extrañes y me quieras de vuelta y digas "¿dónde has estado todo este tiempo?".
Me urge entender este amor.
Saber cómo cuidarlo, regarlo, podarlo, y dejarlo solito; ver cómo crece, cómo cambia y se transforma.
Que al volver lo encuentre bonito y frondoso, con mucha flor y diga "¡qué lindo es! Así tal cual".
¿Qué debo hacer? Extravié el instructivo. Se que por ahí debe estar en la caja ésa donde guardo tus cartas y otras tantas cosas del pasado.
Todo se siente tan vivo e imponente, como mirar el mar profundo o un león sin jaula: la adrenalina, el miedo, el asombro y lo sublime.
Debo ser fuerte y valiente y todas esas cosas que hacen que uno no se vaya al hoyo, porque de ahí nadie te saca, y porque todos te ven hacia abajo, al fondo, y sienten lástima por ti.
Quiero que vengas y estés muy contenta, y cuando te vayas lo estés aún más, y te lleves una sonrisa tan grande y un corazón tan gordito que te obliguen a documentarlo en el aeropuerto.
Que seas tan libre que quieras venir una y mil veces más, y yo feliz de verte, y mi estómago un lago apacible, y mi corazón un árbol grande y verde, y mi mente un monasterio, en la cima de una montaña.
miércoles, 3 de agosto de 2016
sábado, 12 de marzo de 2016
Memoria y apego
Pertenencia... ¿acaso existe?
En cualquiera de los dos sentidos:
pertenecer a un lugar
a una persona
a una ideología
a un lapso de tiempo.;
o que algo nos pertenezca
o alguien.
Es como un engaño hecho de tiempo.
Después de varios días, meses, años
comienza uno a sentir apego y pertenencia,
y poco a poco, algo que resultaba
por completo desconocido
se vuelve a tal grado familiar,
que pasa a ser un reconfortante rellano
en la escalera de lo incierto
y después de nadar un rato
en un mar de cosas ajenas
ansiamos volver a aquello que nos es familiar.
No cabe duda que la cualidad por excelencia
de cualquier ser humano,
la herramienta de familiaridad,
el arquitecto de su zona de confort,
es la costumbre.
Uno puede acostumbrarse
a casi cualquier cosa, persona o situación,
y comenzar a generar apego con facilidad
al grado de que algo que no figuraba
ni en un ápice de nuestra vida
puede volverse determinante
¿En qué preciso instante ocurrirá ese designio?
¿Qué cosa en nuestro interior queda marcada
por una voz
un rostro
un aroma entre un millón
haciendo que pese más que el millón?
A lo mejor es cuestión de memoria.
De estrategia biológica
evolutiva
instintiva
de una impronta sobre aquello
que nos representa seguridad
supervivencia
bienestar y gozo.
Pudiera ser también miedo
a lo desconocido
a los peligros
de los que no sabemos protegernos
a la soledad de no tener nada ni nadie.
Si es costumbre lo que nos hace generar apego
encauzado por una buena primera impresión
quizá si eliminamos los filtros
de esa percepción inicial
podamos generar apego
hacia cualquier cosa o persona.
Hay veces en que incluso
es negativa esa impresión
como un niño
que es constantemente maltratado
y que , sin embargo,
prefiere estar con eso "malo conocido"
que con algo o alguien desconocido.
Quizá con suficiente consciencia de soledad
de desapego
de austeridad
se pueda dar ese sentimiento positivo
en cada nueva persona
sin que en su ausencia nos estorbe el ausente
ni nos agobie la fata de aquello que no tenemos.
Comprender que
en esencia
todo estaba igual de completo y correcto
antes de que ese algo o alguien apareciera
antes de que nosotros apareciéramos siquiera.
La memoria es útil.
Es herramienta del aprendizaje
y muchas veces fuente del gozo reciclado
pero así como puede hacernos disfrutar de nuevo lo bueno
nos puede hacer sufrir de nuevo lo malo
y condicionarnos de ese modo
a clasificar lo nuevo
en referencia al recuerdo de lo conocido.
En cualquiera de los dos sentidos:
pertenecer a un lugar
a una persona
a una ideología
a un lapso de tiempo.;
o que algo nos pertenezca
o alguien.
Es como un engaño hecho de tiempo.
Después de varios días, meses, años
comienza uno a sentir apego y pertenencia,
y poco a poco, algo que resultaba
por completo desconocido
se vuelve a tal grado familiar,
que pasa a ser un reconfortante rellano
en la escalera de lo incierto
y después de nadar un rato
en un mar de cosas ajenas
ansiamos volver a aquello que nos es familiar.
No cabe duda que la cualidad por excelencia
de cualquier ser humano,
la herramienta de familiaridad,
el arquitecto de su zona de confort,
es la costumbre.
Uno puede acostumbrarse
a casi cualquier cosa, persona o situación,
y comenzar a generar apego con facilidad
al grado de que algo que no figuraba
ni en un ápice de nuestra vida
puede volverse determinante
¿En qué preciso instante ocurrirá ese designio?
¿Qué cosa en nuestro interior queda marcada
por una voz
un rostro
un aroma entre un millón
haciendo que pese más que el millón?
A lo mejor es cuestión de memoria.
De estrategia biológica
evolutiva
instintiva
de una impronta sobre aquello
que nos representa seguridad
supervivencia
bienestar y gozo.
Pudiera ser también miedo
a lo desconocido
a los peligros
de los que no sabemos protegernos
a la soledad de no tener nada ni nadie.
Si es costumbre lo que nos hace generar apego
encauzado por una buena primera impresión
quizá si eliminamos los filtros
de esa percepción inicial
podamos generar apego
hacia cualquier cosa o persona.
Hay veces en que incluso
es negativa esa impresión
como un niño
que es constantemente maltratado
y que , sin embargo,
prefiere estar con eso "malo conocido"
que con algo o alguien desconocido.
Quizá con suficiente consciencia de soledad
de desapego
de austeridad
se pueda dar ese sentimiento positivo
en cada nueva persona
sin que en su ausencia nos estorbe el ausente
ni nos agobie la fata de aquello que no tenemos.
Comprender que
en esencia
todo estaba igual de completo y correcto
antes de que ese algo o alguien apareciera
antes de que nosotros apareciéramos siquiera.
La memoria es útil.
Es herramienta del aprendizaje
y muchas veces fuente del gozo reciclado
pero así como puede hacernos disfrutar de nuevo lo bueno
nos puede hacer sufrir de nuevo lo malo
y condicionarnos de ese modo
a clasificar lo nuevo
en referencia al recuerdo de lo conocido.
viernes, 11 de marzo de 2016
Canción del agua
El agua es en realidad tan muda.
Solamente habla a través de su movimiento.
Sin embargo, hay veces en que su canto no cesa
desde la percusión de la gota
en su confluencia con el todo
hasta la eterna cantata del río
y el estruendo catastrófico de la cascada.
Y están, por supuesto aquellas aguas quietas:
Verdosos estanques
llenos de vida sumergida.
Espejos inmutables,
interminables horizontes donde,
lejos del quedísimo adagio
de su oleaje constante,
parece perecer el sonido.
Solo a veces
en días estivos y de tormenta,
irrumpe la calma muda
aquella otra calma,
la audible cadencia de la lluvia,
y su rumor tan melancólico.
Solamente habla a través de su movimiento.
Sin embargo, hay veces en que su canto no cesa
desde la percusión de la gota
en su confluencia con el todo
hasta la eterna cantata del río
y el estruendo catastrófico de la cascada.
Y están, por supuesto aquellas aguas quietas:
Verdosos estanques
llenos de vida sumergida.
Espejos inmutables,
interminables horizontes donde,
lejos del quedísimo adagio
de su oleaje constante,
parece perecer el sonido.
Solo a veces
en días estivos y de tormenta,
irrumpe la calma muda
aquella otra calma,
la audible cadencia de la lluvia,
y su rumor tan melancólico.
jueves, 10 de marzo de 2016
Silencio
Hay veces en que olvido mi preciado silencio
y en umbral de mi voz se agolpan
"sin-motivos" por salir.
Veces en que me desanima
no tener una canción para cantar.
Otras veces logro
ahuyentar de mi mente
el ruido de la razón;
entonces,
llega a mis oídos un susurro leve,
la música más hermosa,
la del mundo real,
esa canción que cantan
las cosas al no moverse
y los seres al ser.
y en umbral de mi voz se agolpan
"sin-motivos" por salir.
Veces en que me desanima
no tener una canción para cantar.
Otras veces logro
ahuyentar de mi mente
el ruido de la razón;
entonces,
llega a mis oídos un susurro leve,
la música más hermosa,
la del mundo real,
esa canción que cantan
las cosas al no moverse
y los seres al ser.
¿Cómo haces?
Dime,
¿cómo haces para ser
tan profunda y superficial a la vez?
¿cómo haces para estar
tan dentro de mí,
esencial,
en todas partes,
a todas horas?
¿cómo haces para irte
con esa ligereza,
para no aferrarte,
para fluir?
¿cómo haces
para escaparte de mis manos
para hacer que te necesite tanto
cuando más lejos estás?
Dime,
agua,
¿cómo haces?
¿cómo haces para ser
tan profunda y superficial a la vez?
¿cómo haces para estar
tan dentro de mí,
esencial,
en todas partes,
a todas horas?
¿cómo haces para irte
con esa ligereza,
para no aferrarte,
para fluir?
¿cómo haces
para escaparte de mis manos
para hacer que te necesite tanto
cuando más lejos estás?
Dime,
agua,
¿cómo haces?
Semilla
No hay prisa alguna.
La semilla ha caído, inerte;
pero contiene en sí, el resumen del universo.
No existe el tiempo para ella;
y sin embargo,
cuando la primera lluvia acaricie sus contornos,
comenzará una revolución que, poco a poco,
se alzará hasta culminar
en un florecimiento de magnífico esplendor.
El más grande árbol
es el potencial
de la más pequeña semilla.
La semilla ha caído, inerte;
pero contiene en sí, el resumen del universo.
No existe el tiempo para ella;
y sin embargo,
cuando la primera lluvia acaricie sus contornos,
comenzará una revolución que, poco a poco,
se alzará hasta culminar
en un florecimiento de magnífico esplendor.
El más grande árbol
es el potencial
de la más pequeña semilla.
domingo, 28 de febrero de 2016
Self emancipation
The age is giving birth to a heart.
She can't stand it longer, is dying in pain [...]
And we have to burn the sky if necessary
to live.
Silvio Rodriguez
The truth is a cruel gift
"Once you see, you can't unsee "
And what if everything you knew,
Everything you were,
Everything you thought
Everyone around
Gets stained by the indelible ink
Of thuth?
It's a revolution from the inside
A Horse of Troy
Ships burning on the shore
For a trip with no return
Crossing a bridge
That crumbles to the sea
But leads to a beautiful
Unknown and deep forest
—Face of the explorer
Beneath the new world—
I've came to this point
Of self emancipation
A renunciation from my past self
A time to change
Change hurts, for sure
And uncertainty is scary
Being lost again, in a completely new place
With nothing but a clue
On how to start again
The veil that covered my eyes
Has been dissolved by the rain
And going back to live
Inside the lie
Is unbearable
"The day that you acccuse me
I won't deffend myself
This is an old blame
Inheritance of them"
Silvio Rodriguez
Being a man aware of
The atrocity manhood is
Means embracing isolation
In the name of justice
Fairness and love for humanity
Too sick of being a man
To keep being one
But still a man
In the eyes of a woman
And her most beautiful feminism
Admiring something you will never reach
Extoiling something you can't belong to
Building a castle with the shape of a maze
And imprison yourself in the highest tower
—Minos tormented by his own monstrosity —
So you disable yourself, to become harmless.
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