viernes, 17 de enero de 2025

Un pienso externado

De pronto uno se queda sin poesía.

Las musas-simulacro van endosando a su nombre los versos que uno lee o escupe, y se vuelven con el tiempo palabras sin sentido, llenas de pasado y nada más. 

Uno pierde la fe, y ya no sabe si seguir despilfarrando letras aquí y allá. 

¿Cómo es que el reloj no desdeña ni añora sus granos de arena caídos?

¿Es que uno nunca ha amado? ¿Cuándo empieza a hacer lo de veras? ¿Cuándo deja esto de ser un juego de niños? ¿Cuándo se vierte uno hacia afuera por completo, y queda al fin vacío? ¿En qué momento se detiene ese "administrar el corazón"? ¿Será que debe uno acostumbrarse a barrer el miedo cada nueva vez, como las hojas secas de la calle cada martes, o el polvo y las pisadas por la mañana? ¿Cuántas veces más habrá que perderse para encontrar? ¿Cuántas más hay que caer para confiar totalmente?

23/06/2012

A la noche

¿Que de dónde brota tu luz, hermosa y absoluta noche?

Dime ¿qué sería de las estrellas sin ti?

Solamente en ti, noche abismal, se aprecia de verdad la luz; en el día, a toda luz, se maquilla el universo, y uno no ve más allá de las nubes; en cambio la noche es una fiel imagen del vacío, huésped de luz, galería de luz infinitamente fragmentada, que se brinda a sí misma tantas veces cuántas galaxias y soles se ostentan.

domingo, 8 de octubre de 2017

No vaya a ser

Alguna vez leí que,
el día que nadie, absolutamente nadie se acuerde de ti,
nadie evoque tu rostro,
nadie rememore tu risa,
nadie piense tu nombre en algún sitio remoto,
ese día morirás;
dejarás de existir.

No dijo si cuando, por fin te recuerden, revives.
Yo espero que sí.

Por si acaso,
hoy te recordé todo el día.
Uno no sabe qué tantas cosas
tengas que hacer y pensar hoy,
qué tanto tengas por sentir y disfrutar,
por lo que resultaría bastante inconveniente
desaparecer así no más.

(Por cierto, ve terminando tus pendientes,
que ya casi me voy a dormir
y no sé si soñarte cuenta)

sábado, 2 de septiembre de 2017

Poner el cuerpo

Es bastante común que si juntas a varios hombres a hablar sobre cierto tema, todos y cada uno sienta la necesidad de dar su opinión. Entre más académico sea el encuentro, más se vuelve una superposición de saberes, un entramado de citas de autores, principalmente, y una que otra autora.

Fue por eso que me sorprendió lo poco que usé la voz en el taller sobre masculinidades no hegemónicas, o como para mí se llamó: PONER EL CUERPO.

Considerando el cuidado de otras personas y el de uno mismo como la antítesis de la violencia, en lugar de hacer un tratado sobre esta, mejor podemos aprender a cuidarnos. Pero... ¿cómo hacerlo si ni siquiera sabemos acercarnos, mirarnos entre hombres? Una respuesta puede ser a través del juego. Pero nada de juegos de competencia, sino juegos divertidos en donde la otra persona está en tus manos; "pero estás en mis manos y me tienes", dice Jaime Sabines.

El silencio estaba presente con su pesada solemnidad que hace del juego un ritual: mi mano guiaba su cuerpo sin tocarlo; su rostro tenía que seguir a donde quiera que la moviera: arriba, abajo, dando vueltas, lejos y cerca, entendiendo las limitaciones de nuestros cuerpos que danzaban una canción silente, procurando no chocar con otras parejas, o con las paredes. Después él me guiaba, y había erotismo en ello: el juego de respetarse, medir las fronteras, qué sí y qué no, la belleza de callar, poesía sin palabras. ¿Cómo no me iba a acordar de ti?

Nuestros cuerpos son verdaderamente hermosos cuando miramos con detenimiento: la combinación de pliegues y formas; las distintas proporciones; valles, montañas, bosques, dunas y llanuras nos conforman. Nuestra vegetación se mece con un soplo del viento, con una caricia, con el roce de los labios; y está tan llena de vida; se eriza y se encrespa, se humedece y se excita. El cuerpo danza y canta; a veces grita y otras calla.

Era tiempo de admirarlo, de reconocernos, aprendernos como te aprendí y me aprendiste en cada una de aquellas noches, pero sin tocarnos. La otra persona, parada e inmóvil, se limitaba a sentir la mirada de escrutinio, la respiración del otro, y sentir a su vez las manos que, a un palmo, separadas de la piel por centímetros, tenían que recorrer cada parte de su cuerpo. El ritual sustituye al juego, nuevamente inmerso en el silencio. Observar y ser observado, con ojos que nada buscan, como si acabaran de nacer.

Dentro de esa atmósfera ceremonial, pasamos a un cuarto con poca luz. Sobre el piso se encontraban tendidas dos cobijas, y sobre cada una se recostó uno de nosotros. El resto tenía por instrucción llevar a cabo el último ritual: divididos en dos grupos, cada uno se acercaría a uno de los que estaban sobre el suelo, y haría ruidos con su cuerpo, con su boca y su voz; todo tipo de ruidos: imitaciones de animales, hojas que cantan al viento, el río que corre, un búho, un ticús, el ronroneo de un gato, insectos, bichos, la lluvia: un concierto del mundo, de la vida que ocurre entre los bosques y selvas, a su propio ritmo y armonía, recordando al mismo tiempo al arrullo de una madre o un padre que entre sus brazos nos duerme. Ahí estaba cada uno en su momento, expuesto y, al mismo tiempo, cuidado por los otros, como un masaje sonoro que cura las heridas del alma; como un cariño que se expresa fuera de los conceptos permitidos de amor y afecto, que trasciende el cuerpo y lo sexual, y acerca a las personas más allá de las palabras.

Hay cosas que significan tanto, que dejan una huella indeleble, como un tatuaje que no duele. Cosas que se quedan grabadas como una sonrisa pintada de azul que dobla la esquina; como una danza entre gente desconocida y un ligero nerviosismo, que culmina con un beso que sólo significa un nuevo comienzo; como el abrazo entre dos cuerpos que se conocen y se respetan; como un bálsamo que se unta en la espalda acompañado de un beso que no puede faltar; como el té que se prepara en la madrugada para la tos que no deja dormir; como el abrigo y el abrazo cálido tras llegar de noche de una ciudad lluviosa; como una compañía que disfrutas tanto. Cuidarse mutuamente.

¿Cómo llegar a quienes hay que llegar? ¿A los que sí golpean, a los que sí matan? ¿Cómo llegar a la periferia, a las cárceles, a los barrios donde no me siento seguro de siquiera entrar? Poniendo el cuerpo. Escuchando. Aprendiendo a callar. Un like no basta. Un artículo compartido, un meme, una publicación, no son suficientes.

Es el mismo cuerpo que usamos para amar y encontrar el placer, el que usamos para lastimar y herir. Estas manos que pueden empuñar un arma, ahora empuñan una pluma, y son las mismas que usaba para acariciar tu espalda.

Hay que cantar juntos en lugar de insultarnos; hay que sustituir el apretón de manos que tritura mis huesos con ínfulas de poder, por un beso barba con barba, mejilla con mejilla, boca con boca; hay que abrazarnos, sentirnos, conocernos y reconocernos; hay que cuidarnos.

Es momento de buscar otras formas de vivir y disfrutar. Es hora de las fiestas sin alcohol, de los juegos donde nadie pierde y todas y todos ganan, de bailar por bailar. Enterremos las intenciones bajo una piedra pesada, renunciemos a la cacería de presas sexuales. Podemos crear nuevos ritos, poner la vida en el centro. ¡Ahora, más que nunca, es tan necesario!

2 de septiembre del 2017

jueves, 10 de agosto de 2017

Naufragio

¿A quién vamos a culpar ahora?
¿Quién es responsable de la terrible enfermedad que azota a este pueblo?
Cada vez me es más difícil ignorar los síntomas cuando los veo en el espejo,
en el rostro de la gente o, peor aún,
de mis amigas y amigos cuando les miro a los ojos
y veo esa desesperación,
las ganas de gritar,
de hacer algo: lo que sea,
de sentir;
esa urgencia de saberse con vida,
accediendo a placeres nimios,
cazando cualquier estímulo.

Estamos en una doliente paradoja: un exceso de carencia,
la ausencia de sentido,
un vacío que buscamos llenar a toda costa con un dios
con reconocimiento,
con violencia cruda en dosis diarias a través de una pantalla,
poseer algo,
¡poseer todo!,
y poseer la verdad, sobre todo.

¿Quién le da vueltas a este carrusel, que no me deja bajarme?
¿Quién lleva la dirección de este inmenso teatro de apariencias?
¿Quién escribió el guión de esta sátira?
Yo no elegí mi papel.
Ni siquiera sé cuál es.

Estamos muertos,
pero no tenemos descanso.
Creamos con estas manos,
con nuestro diario andar
y nuestro diario hacer,
el mundo que nos envuelve,
pero se nos está prohibido disfrutarlo.
¿Para quién es, entonces?
¿A quién servimos?

Desconozco a qué manos llegará esta carta de naufragio,
en qué playa encallará nuestra vida al garete,
cuánto tiempo más se prolongará nuestra deriva
en el mar del consumismo;
pero sé que es preciso volver
a aquellas tierras vírgenes y abundantes de la infancia,
al primer descubrimiento de los sentidos,
a levantar la vista y encontrar el asombro todos los días,
a trepar árboles,
andar veredas,
nadar en los ríos,
mirar las estrellas,
y principalmente poder detenernos
para apreciar esta gran obra de barro, de tiempo y de agua
que entre millones de manos seguimos creando;
detenernos para servirnos un plato de sopa caliente
que entre todas y todos cocinamos,
para curar nuestras heridas,
para sanar nuestros corazones,
para llenar este vacío,
para vivir en paz.


10/06/2017

martes, 16 de agosto de 2016

Inexorable

Las lágrimas van al cielo y vuelven a tus ojos desde el mar.
[...]
Volverás a esperanzarte, y luego a desesperar.
Y cuando menos lo esperes, tu corazón va a sanar.
Jorge Drexler

Hace tiempo visité la gran cascada de El Salto en Minatitlán, Colima. Estando frente a ella, podía sentir su fuerza inmensa, escuchar su estruendo, y ante tal espectáculo, no había palabras que valieran la pena pronunciar. De pronto me di cuenta de que, así como el agua corría en raudales durante ese preciso momento, el tiempo pasaba también: estampidas de sucesos, cambios, voces y rostros, emociones, palabras, decisiones, actos, pasaban de un segundo a otro a ser recuerdos.

El tiempo es implacable. Un verdadero maestro de la transformación. A veces actúa tan lentamente que es difícil percibir su paso; otras ocasiones nos embiste de manera repentina e inesperada, y antes de que podamos reaccionar, ya nos ha cambiado. Es precisamente el cambio la principal herramienta que tenemos para crecer. Por desgracia, crecer muchas veces duele. Implica desprendernos de aquello que éramos, cosas que teníamos, personas que estaban a nuestro lado, y enfrentarnos a una forma nueva de ser y de vivir. Es, sin embargo, tan necesario como soltar el aire, para poder respirar de nuevo, y negarlo sería igual de absurdo que esperar que la mencionada cascada detuviera su curso, sólo para tratar de aferrarnos al agua que pasa en ese ínfimo instante, y ver cómo se escurre entre nuestros dedos.

La vida, por definición, comprende una serie de cambios, y nada que se pueda llamar "vivo" escapa de ellos. Nosotros en particular, como seres humanos, estamos provistos de la capacidad de ser conscientes, para bien y para mal, de los eslabones que construyen nuestra existencia; y el último ellos en especial, suele generarnos conflicto: la muerte. A pesar de que todos sin excepción la experimentaremos algún día, o quizá precisamente por eso, se nos dificulta aceptarla como parte de nuestra vida. Y cuando es una persona que amamos, la que llega a este punto del camino, nos duele en el alma. 

Todo alrededor evoca el recuerdo, y sentimos como si una parte de nosotros se hubiera desvanecido. Comenzamos a ser conscientes de la ausencia, y un vacío se gesta en nuestro corazón. Pero sólo se trata de una ilusión pasajera. Poco a poco nos daremos cuenta de que la persona amada vive en nosotros, a través de las cosas que de ella aprendimos, las vivencias y emociones que dibujan en nuestro rostro una sonrisa, de manera que nada nos quita; por el contrario, nos enriquece.

Si aceptamos la muerte como parte fundamental e inexorable de la vida, ésta adquiere una condición de efímera y fugaz. Así, con la certeza de que todos, tarde o temprano, llegaremos a dicha etapa, está en cada uno de nosotros decidir de qué manera queremos utilizar el tiempo que tenemos. Si deseamos vivir arrepentidos por lo que alguna vez dijimos o callamos, pensando en lo que hubiera sido, creando un mundo imaginario que nos aísla del verdadero; o atesorar la memoria de aquellas personas que ya no están físicamente con nosotros, agradecer las cosas que nos enseñaron, y abrir nuestro corazón para expresar día a día lo que sentimos hacia las que aún nos acompañan, y no hasta que sea demasiado tarde.

Cuando una mariposa, después de días que parecen siglos, emerge al fin de su capullo, despliega sus alas y vuela en libertad, jamás añora su encierro, pues ahora tiene el cielo entero para navegar. Dejemos que las personas que se han ido, libres ya de las limitaciones del cuerpo, de dolor y sufrimiento, nos abracen tiernamente con su recuerdo. Por ahora viven en nuestro corazón, pero algún día volaremos juntos otra vez.
A Dani Macedo
DEP
16/08/2016 

Carta a la infancia

Quizá de alguna manera tenías noción de que esto sucedería. Siempre deseando saber cómo sería el futuro, cuál sería tu aspecto, qué le depararía a las personas que te rodean. Qué te depararía a ti. Esa duda de si todas las cosas buenas que la gente te dice y promete se harían realidad. Pero realmente, no sé qué decirte, por miedo a decepcionarte o asustarte.

Sé que te preocupa si serás agradable, si te aceptarán por tu físico, si te querrán, si serás deseable por alguien más. Te tengo una buena noticia. Encontrarás la manera de que eso sea lo último que pase por tu cabeza, y podrás ver a las personas con otros ojos. Se siente bien la aprobación ajena, pero se siente muchísimo mejor la empatía, ésa que surge cuando valoras otras cosas, y que depende de aquello a lo que das más importancia.

¿Qué te puedo decir? Las dudas y preguntas siempre estarán ahí, crecerán y madurarán contigo, serán cada vez más complicadas e incisivas, pero son el motor del crecimiento y el cambio. No permitas que te agobien, ni gastes tus energías en querer disiparlas, que siempre han de volver. Entiéndelas, déjate seducir por el misterio, y verás que es más emocionante descubrir que hay tanto que desconocemos.

Es importante que estés cerca de ti. Te escuches, te des la libertad de sentir, gritar, reír, llorar, te consientas, te des prioridad y entiendas que eso no es egoísmo, sino que justo ahí comienza el altruismo. Cultiva tu mente y tu ser, para que de los frutos puedas alimentarte y compartir.

Ningún esfuerzo es vano. Las tantas cosas que te gustaría cambiar del mundo probablemente no vayan a cambiar, pero tu entorno más cercano se llena de esperanza si tu haces algo, por insignificante que parezca.

Hay cosas más importantes que tener a papá y mamá juntos. Ellos son personas también, y tienen derecho a procurar su propio bienestar y felicidad. No significa que estar contigo no los haga felices, pero la distancia les permite que sigan su propia búsqueda, y que aquello que te enseñen y compartan sea selecto, sincero, y venga desde su corazón.

Lo que ves alrededor no necesariamente es lo ideal. Cada cual tiene sus virtudes, sus fantasmas, y su propio deseo de ser, seguir siendo o cambiar de acuerdo a las experiencias vividas y aprendizajes. Eres una persona observadora, y poco a poco aprenderás a comprender en lugar de juzgar, a aceptar en vez de envidiar, y a alegrarte por el éxito y la felicidad de otros, conmoverte por sus lamentos y acompañarlos en sus penas.

Algo fundamental que debes saber es que tienes valor por el simple hecho de estar aquí, por ser y existir, y nada más. No necesitas hacer nada ni pretender ser mejor que nadie. El único reconocimiento que precisas es el propio.Si bien podemos comprender y no juzgar a los demás, podemos también caer en el grave error de ser demasiado autoexigentes. Pero pon atención a esto: tienes derecho a ser, sentir, amar, llorar, estar triste, fracasar, no hacer nada. Todas esas cosas son importantes también. Significan que tienes vida, que sientes.

Es bueno estar en soledad. Es de las formas más trascendentales del autoconocimiento. Pero procura no aislarte. Afuera también hay mucho aprendizaje, cosas y personas maravillosas que puedes disfrutar. El amor de los demás siempre estará ahí, de uno u otro modo, a veces escondido detrás del miedo y la inseguridad. Aprende a valorarlo y, sobre todo a recibirlo. Sin excepción, merecemos respeto, amor y valoración. También tú. No cierres tu corazón. Cada persona es una oportunidad de amar, aprender, recibir. Somos maestres de alguna manera.

Busca tener paz. Todo se resuelve al final, de una u otra forma, contigo, sin ti y a pesar de ti; así que no te desgastes en luchar para transformar. Sé fiel a lo que crees, y a lo que sientes. No tengas miedo de cambiar de opinión. Si actuamos con paz y amor, ya estamos aportando algo.

Me gustaría darte un abrazo, llevarte de la mano o cargarte en mis hombros, pero no es posible. Tienes que caminar por tu cuenta. Sin embargo, te quiero, estoy contigo y puedes acudir a mí siempre que necesites.

miércoles, 10 de agosto de 2016

Verdad verdadera

Y creó el hombre a Dios a su imagen,
a imagen del hombre lo creó;
varón lo creó.

martes, 9 de agosto de 2016

Aún no

Digna, puntual, caprichosa, intransigente.
No atendiste mi llamado,
ni quisiste tomarme de la mano cuando lo pedí.
Pudieron haber sido veinte pisos,
pero si no has de querer, no me llevas.
¿Qué tendría que haber hecho para conquistarte?
Te lo pedí,
di ese salto de fe,
sórdido recuerdo.
Me puse en tus manos,
buscando tu abrazo,
pero tu rechazo fue inflexible.
Aquí me tienes,
con más dudas que antes,
con el mismo deseo de buscarte,
escondido bajo la firme intención
de no volverlo a hacer.
No me queda otra opción que aceptarlo.
Esperar sin esperar,
el día que seas tú quien me llame,
quizá pronto,
o dentro de  muchos años.
Te miraré con serenidad,
te daré un abrazo
y caminaremos juntos por el puente.
Mientras tanto estaré atento y pendiente.
Hasta entonces, querida Muerte.

Failed epitaph

Como la gota de agua que cae
en el río a su suerte;
así la vida;
así la muerte.

miércoles, 3 de agosto de 2016

Se espera tormenta

Cuando llueve, llueve todo lo que puede.
Desde una leve llovizna hasta un huracán.
Y no hay mucho que se pueda hacer:
Calles se inundan, puentes se caen, ramas se resquebrajan, se arruinan peinados, zapatos, bodas, partidos de fútbol, planes;
uno queda a la deriva, forzado a improvisar, y a veces de lo inesperado pueden surgir las cosas más lindas.
¿No es hermosa la lluvia?
Viene, hace y deshace,
libre, impetuosa y serena.
Podemos tener la certeza de su llegada, y sin embargo ignorar cómo vendrá, en qué momento aparecerá, y qué haremos al respecto.
Así vienes a mi vida justo ahora.
Te espero con gusto, pero mi estómago está vuelto loco.
El corazón aguarda como un diente de león que en cualquier momento se irá volando en mil partes.
Y la mente no deja de dar vueltas, de susurrarme cosas al oído.
Quisiera correr a abrazarte cuando te vea llegar, y en el calor de ese abrazo esfumarme como el rocío al sol, desaparecer para no verte, y que no me veas, y que no te estorbe y me extrañes y me quieras de vuelta y digas "¿dónde has estado todo este tiempo?".
Me urge entender este amor.
Saber cómo cuidarlo, regarlo, podarlo, y dejarlo solito; ver cómo crece, cómo cambia y se transforma.
Que al volver lo encuentre bonito y frondoso, con mucha flor y diga "¡qué lindo es! Así tal cual".
¿Qué debo hacer? Extravié el instructivo. Se que por ahí debe estar en la caja ésa donde guardo tus cartas y otras tantas cosas del pasado.
Todo se siente tan vivo e imponente, como mirar el mar profundo o un león sin jaula: la adrenalina, el miedo, el asombro y lo sublime.
Debo ser fuerte y valiente y todas esas cosas que hacen que uno no se vaya al hoyo, porque de ahí nadie te saca, y porque todos te ven hacia abajo, al fondo, y sienten lástima por ti.
Quiero que vengas y estés muy contenta, y cuando te vayas lo estés aún más, y te lleves una sonrisa tan grande y un corazón tan gordito que te obliguen a documentarlo en el aeropuerto.
Que seas tan libre que quieras venir una y mil veces más, y yo feliz de verte, y mi estómago un lago apacible, y mi corazón un árbol grande y verde, y mi mente un monasterio, en la cima de una montaña.

sábado, 12 de marzo de 2016

Memoria y apego

Pertenencia... ¿acaso existe?
En cualquiera de los dos sentidos:
pertenecer a un lugar
a una persona
a una ideología
a un lapso de tiempo.;

o que algo nos pertenezca
o alguien.

Es como un engaño hecho de tiempo.
Después de varios días, meses, años
comienza uno a sentir apego y pertenencia,
y poco a poco, algo que resultaba
por completo desconocido
se vuelve a tal grado familiar,
que pasa a ser un reconfortante rellano
en la escalera de lo incierto
y después de nadar un rato
en un mar de cosas ajenas
ansiamos volver a aquello que nos es familiar.

No cabe duda que la cualidad por excelencia
de cualquier ser humano,
la herramienta de familiaridad,
el arquitecto de su zona de confort,
es la costumbre.
Uno puede acostumbrarse
a casi cualquier cosa, persona o situación,
y comenzar a generar apego con facilidad
al grado de que algo que no figuraba
ni en un ápice de nuestra vida
puede volverse determinante

¿En qué preciso instante ocurrirá ese designio?
¿Qué cosa en nuestro interior queda marcada
por una voz
un rostro
un aroma entre un millón
haciendo que pese más que el millón?

A lo mejor es cuestión de memoria.
De estrategia biológica
evolutiva
instintiva
de una impronta sobre aquello
que nos representa seguridad
supervivencia
bienestar y gozo.

Pudiera ser también miedo
a lo desconocido
a los peligros
de los que no sabemos protegernos
a la soledad de no tener nada ni nadie.

Si es costumbre lo que nos hace generar apego
encauzado por una buena primera impresión
quizá si eliminamos los filtros
de esa percepción inicial
podamos generar apego
hacia cualquier cosa o persona.
Hay veces en que incluso
es negativa esa impresión
como un niño
que es constantemente maltratado
y que , sin embargo,
prefiere estar con eso "malo conocido"
que con algo o alguien desconocido.

Quizá con suficiente consciencia de soledad
de desapego
de austeridad
se pueda dar ese sentimiento positivo
en cada nueva persona
sin que en su ausencia nos estorbe el ausente
ni nos agobie la fata de aquello que no tenemos.
Comprender que
en esencia
todo estaba igual de completo y correcto
antes de que ese algo o alguien apareciera
antes de que nosotros apareciéramos siquiera.

La memoria es útil.
Es herramienta del aprendizaje
y muchas veces fuente del gozo reciclado
pero así como puede hacernos disfrutar de nuevo lo bueno
nos puede hacer sufrir de nuevo lo malo
y condicionarnos de ese modo
a clasificar lo nuevo
en referencia al recuerdo de lo conocido.

viernes, 11 de marzo de 2016

Canción del agua

El agua es en realidad tan muda.
Solamente habla a través de su movimiento.

Sin embargo, hay veces en que su canto no cesa
desde la percusión de la gota
en su confluencia con el todo
hasta la eterna cantata del río
y el estruendo catastrófico de la cascada.

Y están, por supuesto aquellas aguas quietas:
Verdosos estanques
llenos de vida sumergida.
Espejos inmutables,
interminables horizontes donde,
lejos del quedísimo adagio
de su oleaje constante,
parece perecer el sonido.

Solo a veces
en días estivos y de tormenta,
irrumpe la calma muda
aquella otra calma,
la audible cadencia de la lluvia,
y su rumor tan melancólico.

jueves, 10 de marzo de 2016

Silencio

Hay veces en que olvido mi preciado silencio
y en umbral de mi voz se agolpan
"sin-motivos" por salir.

Veces en que me desanima
no tener una canción para cantar.

Otras veces logro
ahuyentar de mi mente
el ruido de la razón;
entonces,
llega a mis oídos un susurro leve,
la música más hermosa,
la del mundo real,
esa canción que cantan
las cosas al no moverse
y los seres al ser.

¿Cómo haces?

Dime,
¿cómo haces para ser
tan profunda y superficial a la vez?

¿cómo haces para estar
tan dentro de mí,
esencial,
en todas partes,
a todas horas?

¿cómo haces para irte
con esa ligereza,
para no aferrarte,
para fluir?

¿cómo haces
para escaparte de mis manos
para hacer que te necesite tanto
cuando más lejos estás?

Dime,
agua,
¿cómo haces?

Semilla

No hay prisa alguna.

La semilla ha caído, inerte;
pero contiene en sí, el resumen del universo.

No existe el tiempo para ella;
y sin embargo,
cuando la primera lluvia acaricie sus contornos,
comenzará una revolución que, poco a poco,
se alzará hasta culminar
en un florecimiento de magnífico esplendor.

El más grande árbol
es el potencial
de la más pequeña semilla.

domingo, 28 de febrero de 2016

Self emancipation

The age is giving birth to a heart. 
She can't stand it longer, is dying in pain [...]
And we have to burn the sky if necessary
to live.
Silvio Rodriguez

The truth is a cruel gift
"Once you see, you can't unsee "
And what if everything you knew,
Everything you were,
Everything you thought
Everyone around
Gets stained by the indelible ink 
Of thuth?
It's a revolution from the inside
A Horse of Troy
Ships burning on the shore
For a trip with no return
Crossing a bridge
That crumbles to the sea
But leads to a beautiful
Unknown and deep forest
—Face of the explorer
Beneath the new world—

I've came to this point
Of self emancipation
A renunciation from my past self
A time to change
Change hurts, for sure
And uncertainty is scary
Being lost again, in a completely new place
With nothing but a clue
On how to start again
The veil that covered my eyes
Has been dissolved by the rain
And going back to live
Inside the lie
Is unbearable

"The day that you acccuse me
I won't deffend myself
This is an old blame
Inheritance of them"
Silvio Rodriguez

Being a man aware of
The atrocity manhood is
Means embracing isolation
In the name of justice
Fairness and love for humanity
Too sick of being a man
To keep being one
But still a man
In the eyes of a woman
And her most beautiful feminism
Admiring something you will never reach
Extoiling something you can't belong to
Building a castle with the shape of a maze
And  imprison yourself in the highest tower
—Minos tormented by his own monstrosity —
So you disable yourself, to become harmless.



lunes, 2 de septiembre de 2013

Día patchwork

Si pudiéramos juntar
ciertas horas escogidas
y hacer con todas ellas
completito un día...

3 de Septiembre 2013

jueves, 25 de julio de 2013

Rocío

Fresca y clara
     como tu mismo nombre
augurio del nuevo día
     manto de las flores
resumen del mar
     vestido de albores
espejo que la luz
     fragmenta en mil colores.

29 de noviembre del 2012

martes, 23 de julio de 2013

Más que un adiós, acaso un reencuentro

Si cierro los ojos y callo mi voz
puedo sentirlo como el viento fresco;
en un sitio ajeno a mi imaginación
se celebra un reencuentro sublime y sin tiempo.

Tras meses de amarga resignación,
de llanto discreto, de silencios negros,
culmina el anhelo que dejó el adiós
de Raúl, tu amado, tu fiel compañero.

Ahora la muerte ya no es un ladrón
que se lleva todo, menos el miedo;
sino un instrumento de redención
que da vida eterna, a su lado de nuevo.

Ante tu presencia resplandeciente, 
aquellos a quienes tú diste la vida:
Pepe, César, Conchita, sonrientes,
te dan tiernamente la bienvenida.

Mirándolo bien, todo es alegría;
ya no hay sufrimiento ni melancolía.
Entonces, ¿porqué las lágrimas frías
bañan tu recuerdo desde mis mejillas?

¿Qué será de mí, oh madre bendita,
mi amiga sincera, mi hermosa abuelita?
Que tu amor profundo disipe mi duelo,
ahora que al hablarte, miro hacia el cielo.

A la memoria de Concepción Isabel Gómez Dueñaz, DEP 
 2:19 am 19 de Julio del 2013